Nuestro producto es 100% natural. Nuestra oblea, a base de fécula de patata, aceite vegetal y agua, se produce con diversos formatos, siluetas, grosores, colores y gustos.
Antiguamente, para facilitar el trabajo de los dependientes de modo que pudieran identificar correctamente cada tipo de pan al venderlo a los clientes, el panadero utilizaba la oblea como una auténtica etiqueta comestible que aplicaba directamente al pan.
Hoy día las etiquetas comestibles se siguen utilizando con ese objetivo, pero se les da también una segunda aplicación de orden comercial. Aplicando una etiqueta comestible en un punto bien visible de un determinado tipo de pan, biológico, especialmente nutritivo o sano (enriquecido con Omega 3, por ejemplo) se llama la atención del consumidor sobre las virtudes del producto, cuya calidad y valor artesanal se ven remarcados. Esta estrategia permite vender el pan dentro de un segmento de precio superior. El oficio es un arte.
Producimos etiquetas comestibles, las imprimimos en nuestro taller tipográfico interno utilizando tintas desarrolladas en nuestro laboratorio y las cortamos de acuerdo con el formato deseado. La etiqueta comestible suele presentar caracteres negros sobre fondo blanco, pero nuestro surtido incluye una amplia gama de colores.